jueves, agosto 18, 2005

Paseo por Pachuca 2a Parte

En el segundo día de nuestra visita a Pachuca, nos levantamos temprano, porque queríamos visitar algunos lugares. Decidimos que ibamos a conocer el Parque Nacional El Chico, específicamente había dos puntos de interés: La Presa El Cedral y el pueblo Mineral El Chico. Una noche antes, el Pececillo había estado indagando un poco sobre la forma de llegar hasta allá, con el Administrador del hotel, además de que llevábamos la Guía de México Desconocido de Hidalgo (muy recomendable). Así que ya teníamos una idea de cómo... Por la mañana íbamos con la intención de encontrar algo para combatir el hambre y agarrar fuerzas. La verdad es que como no había podido dormir yo deseaba cambiarme a una habitación en la que no hubiera un foco pegando directamente. Prometimos hacerlo regresando de desayunar. Así que casi a las 8:00 caminábamos y no encontrábamos un lugar en el que hubiera un desayunito en forma. Había lugares para comprar café y pastes, pero aún no era el momento propicio para probarlos, además de que alguien por ahí no quería desayunar harinas. Llegamos al Mercado que está cerca de la Iglesia de la Asunción frente a la Plaza de la Independencia. Ahí comimos quesadillas. Parece mentira pero los guisados y sobre todo la tortilla tienen un sabor extremadamente diferente a las del DF. Deben ser las verduras y el maíz. ¡Qué cosa tan deliciosa! La leche también es distinta y eso que a mi no me late la leche. Saliendo de ahí, caminamos un rato e ingresamos a la Iglesia de la Asunción. Esta iglesia es del Siglo XIX y en ella ofició misa José María Morelos y Pavón. ¡El Siervo de la Nación!, bueno, antes de ser excomulgado. Curiosamente, justo en frente de esta Iglesia, hay un templo estilo Gótico, (muy extraño pero atractivo) que siempre estaba cerrado. Nos preguntábamos por qué y además era extraño que en la misma avenida se hallan construído dos Iglesias. Más tarde averiguamos que era propiedad de la Iglesia Anglicana, si no mal recuerdo =P. Pasamos también a la oficina de Turismo que se encuentra dentro del Reloj y caminamos un poco para bajar la comida. Regresamos al Hotel y me cambié a una habitación alejada de la luz... y resultó ser más económica. ¡Excelente me decía a mi misma! Regresamos a la calle con rumbo hacia las camionetas que van a Mineral El Chico. Éstas salen a un costado de las "Cajas Reales". Se les llama así, si no mal recuerdo, porque se supone que aquí se hacían los pagos a los mineros de la época española. Esta llega al Parque Nacional. Entre otras cosas, Mineral El Chico forma parte de todo el Parque Nacional, que además ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad, dentro del cual hay zonas para acampar y algunas poblaciones que asombrosamente, conviven en perfecta armonía con la naturaleza. Eso sí, a medida que uno va llegando la temperatura comienza a descender. Lo más padre de todo es que las poblaciones son pequeñas, muy limpias y se preserva muy bien la naturaleza. El aroma del aire es increíble. Viajamos aproximadamente 30 minutos y el transporte, si no mal recuerdo nos cobró $7.50. Éste es muy limpio y cómodo. El viaje estuvo sensacional, porque aunque íbamos en el transporte, pues recorres todo el parque. Ahí en Mineral El Chico recorrimos el pueblo, tomamos una bebida tradicional que por el momento no recuerdo su nombre, muy buena por cierto, compramos dulces tradicionales y la gente es muy amable y te saluda aunque no te conozca, costumbre que ya hemos perdido en algunos lugares. De ahí tomamos una camioneta que a sólo 15 minutos nos dejó en la Presa El Cedral. Es una laguna en la que se puede remar y acampar, realizar actividades al aire libre, dormir, echar la concha, escalar, etc. Lo tradicional es comer Truchas. Estuvimos por ahí pedaleandole a las lanchitas, muy felices y después recorrimos parte de la zona. Lo que más me sacó de onda de este lugar es que alrededor a las faldas de los cerros hay muchas cruces de gente que ha muerto ahí, la mayoría muy jóvenes. De pronto me pongo a pensar en posibilidades y en historias... No sé ese tipo se situaciones me dan nostalgia y me pongo a pensar en los paralelismos del tiempo, ya que mientras uno a veces celebra su cumple, en otro lugar del mundo alguien muere, o vive toda clase de situaciones. Curiosamente había una cruz de alguien que había muerto un día antes de mi cumpleaños del año 2003. Como decía, mientras andabamos en la laguna, pudimos apreciar truchas de colores: amarillas, naranjas, rojizas y si no mal recuerdo, plateadas. Después de caminar un rato decidimos pasar a comer. Llegamos a un restaurancito hecho de madera y pedimos unas truchas. Las venden a $80 el kilo. Te servían una trucha, un poco de arroz blanco y un poco de ensalada de lechuga. Muy ricas por cierto y Frescas =( Recuerdo que después de haber pedido mis truchas, no sé que sentí cuando la chica que nos tomó la orden salió por una puerta trasera, caminó un poco hacia un puentecito y con una red sacó las truchas que habíamos pedido. Aún estaban vivas...! Sí, ya sé que siempre comemos carne, pero no siempre convivimos con ella minutos antes de deglutirla. Bueno, total que terminamos de comer delicioso por cierto, y saliendo de la Presa, tomamos un pesero a Pachuca de nuevo, porque queríamos alcanzar el recorrido de las 4:00 de tranvía Turístico, el cual es bastante ilustrativo, barato ($40) y te ubica muy bien en la Ciudad. A estas alturas, me había comenzado a doler un poco el estómago, tal vez era la impresión de lo que me comí (la Trucha), además de que había pasado casi 24 horas en Pachuca y aún no probaba ni un paste. Más tarde, fuimos al Museo de Minerología, una experiencia bastante enriquecedora, aunque hubiera sido mucho más rica si supiera más de esto pero, realmente aún así creo que aprendí varias cositas. (já!) Saliendo de ahí, El Pececillo quiso ir a buscar un cronómetro que había visto antes en una tienda de Deportes que está en la calle de Guerrero y después me invitó un café y un sandwich, casi enfrente en una cafetería de Santa Clara. La verdad es que la pasamos muy a gusto y ahí todo es Santa Clara, en cuanto a lácteos. No como aquí en el DF que todo es Alpura y Lala. Por la noche, ya en mi cama, la verdad es que sí me sentía mal y aunque nos habíamos cambiado de habitación, ahora el inconveniente era otro: mi dolor de estómago y una pareja haciendo el amor. ¡Y de qué forma! o por lo menos así se escuchaba. Pero bueno, total que le sueño en forma se concilió hasta como a las 4 AM. ¡Qué aguante! Ese tipo de sonidos nunca me había pasado vivirlo de esa manera tan intensa. De pronto se erizaba la piel porque no sabía si gritaba de placer o porque la estaba lastimando. Una cosa medio estrambótica. Pero son cosas que pasan.

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